Los rumiantes en general no toleran dietas altas en grasa (solamente 2 a 3% en las raciones típicas). Las experiencias al administrar por la boca aceite marcado demuestran que en las vacas se eleva el contenido lipídico de la linfa 6 a 7 horas mas tarde y permanece elevado durante 10 horas mas, comienza luego a descender lentamente pero requiere 2 a 3 días para caer a los niveles existentes antes del tratamiento.
El intestino de los rumiantes en general, tiene la misma capacidad que los monogástricos para absorber carbohidratos. Sin embargo, los proventrículos representan una formidable barrera para los carbohidratos pues es muy poco lo que escapa a la digestión bacteriana. La mayoría de los carbohidratos solubles son hidrolizados por la acción bacteriana a ácidos grasos de cadena corta (ácidos grasos volátiles AGV) acético, propíonico y butírico y como tales pasan las paredes de los proventrículos.
Cuando la dieta de concentrados es abundante, una porción significativa de carbohidratos solubles puede escapar a la fermentación bacteriana y pasar al intestino. la glucosa se absorbe con facilidad en los proventrículos y en el intestino delgado.
  El rumiante no tiene sucrasa, de modo que la digestión del azúcar de caña depende exclusivamente de la fermentación bacteriana en los proventrículos y en el intestino grueso. La hidrólisis en el intestino grueso resulta en una absorción muy limitada. La utilización entérica de la lactosa  y de la maltosa esta considerablemente reducida, lo mismo que la del almidón.
Los terneros tienen un sistema enzimático muy competente para digerir la leche y puesto que ésta llega directamente al abomaso, su digestión ocurre en la misma forma que en los monogástricos.
La galactosa y la glucosa, productos de la hidrólisis de la lactosa son rápidamente absorbidas en el intestino. Aparentemente la ausencia de enzimas que hidrolicen los di sacáridos diferentes a la lactosa hacen que estos sean inadecuados para la alimentación del ternero pre rumiante. 
La sucrosa se absorbe en cantidades mínimas y la maltosa y fructuosa se absorben un poquito mas, pero su administración resulta en diarrea. Algo similar ocurre con los almidones. Si la sucrosa se trata con invertasa o con ácido cítrico es fácilmente absorbida.


LA FERMENTACIÓN RUMINAL.

El porcentaje de materia seca del contenido del rumen varía entre el 10 al 15% y la gravedad específica entre 1.022 y 1.055.  La  temperatura normal del rumen es entre 39 y 40 grados C aunque se presentan ligeras oscilaciones con la fermentación del alimento y la temperatura y volumen del agua de bebida.
El PH del rumen también varía de acuerdo a la dieta, al tiempo transcurrido después de la comida y al sitio donde se haga la lectura. Sin embargo, se reconocen como normales valores que oscilan entre 5.2 a 7.5.
El contenido ruminal tiene una marcada capacidad buffer en rangos de 6.8 a 7.8 cuyos mas importantes componentes son el bicarbonato y el fosfato.
El contenido del rumen es anaeróbico y mantiene una atmósfera reducida. Esta situación es importante ya que muchas bacterias del rumen requieren un medio muy reducido para crecer adecuadamente en substratos específicos. -  La tensión superficial del fluido ruminal es de cerca de 50 dinas/cm. Esta se reduce al diluirse con agua o con agentes activos sobre la tensión superficial como detergentes, siliconas, aceites, etc. Las alteraciones de la tensión superficial del contenido del rumen son factores determinantes del timpanismo espumoso.

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